
Luego de llevarse a cabo las elecciones todos esperábamos un resultado, que al final nunca llegó. Se a conocer la noticia de que el resultado era un “empate” porque se habrían encontrado dos votos pegados en un sobre, así todo quedó inconcluso y dejaron las cosas a entrever, creando suspicacias y abriendo las sospechas de un posible “arreglo”.
Era de público conocimiento que la campaña de
Marcelo Tinelli recorriendo los dintintos clubes del interior iba a dar que
hablar en estas elecciones, pero todos conocen el trabajo silencioso de Luis
Segura para asegurarse la gente que lo apoya. Es decir, en la previa, era común pensar en una elección reñida.
Lo llamativo es que para poder elegir al nuevo
presidente, solamente participaban 75 dirigentes de los equipos más
representativos (según AFA) de las distintas categorías del fútbol argentino, y
no lo pudieron llevar a cabo. Así como era de imaginar que la elección del
nuevo mandatario sería ajustada, también se suponía que iba a ser fácil y
sencillo poder realizar el conteo de tan solo 75 votos.
El hecho de haber encontrado en un sobre dos votos,
cuando en el marcador se habían contado 37 para cada lado, lleva a pensar que
todo fue arreglado para consensuar las listas y “unir” fuerzas de ambos lados
para llevar la organización de nuestro fútbol adelante. La pregunta es: ¿Con qué
motivo se realizó la elección si al fin y al cabo podrían unir fuerzas? Una pregunta
que sería difícil de responder. Pero si uno trata de buscar alguna sería que
ambos candidatos trataron de ver la cantidad de apoyo que tienen para que en el
caso de llegar a un común acuerdo entre ambos ver quien quedaría “al frente” de
la lista dependiendo del apoyo con el que cuentan.
Lo cierto es que un "mamarracho" más ensucia al fútbol
argentino, un tema debatido en todas partes del mundo y, sumado a esto, lo que
se analiza con el famoso caso de FIFAgate y los arrestos a importantes
dirigentes tanto de la CONMEBOL como de la CONCACAF.
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